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Muy parecidos. De eso se habrían aprovechado para cometer el fraude. |
"En los primeros entrenamientos no respondía bien al apodo
Guille.
Nos parecía raro pero suponíamos que tendría que ver con que estuvo viviendo en EEUU", decía hace algunos meses Ángel Cappa, Dt de Gimnasia. "Entonces a uno de los muchachos se le ocurrió pedirle la pelota al grito de "William, William, por la misma" pero nada, no respondía. Y ahora que ni siquiera responde futbolísticamente ya nose que pensar", cerraba dando los primeros indicios. Gimnasia de La Plata, comprometidísimo con el promedio, perdió el clásico en el Estadio Único ante Estudiantes por 2-0, y la nula participación del ídolo Guillermo Barros Schelotto puso en alerta a dirigentes y cuerpo técnico del
Lobo. "Pará un cachito, ese no es Guillermo. Es un perro, no puede ser", se alarmaba una alta autoridad del club que, sin embargo, no se animaba a arriesgar ninguna hipótesis. Pero hubo uno, desde el fondo, misterioso, que pensaba, calladito, se rascaba la cabeza, caminaba de un lado a otro, hasta que finalmente se acercó a donde estaban el presidente y sus colaboradores, y dijo lo que nadie en su sano juicio hubiese podido imaginar: "Nos cagaron loco, nos cagaron. Nos mandaron al fracasado de Gustavo Barros Schelotto", y siguió: "No ven que ni siquiera tiene picardía para calentar los partidos. Es Gustavo, es el tibio y sin talento Gustavo". "¿Vos sos pelotudo? Mirá lo que estás diciendo", le contestó Héctor Delmar, presidente de Gimnasia. Pero después, al analizar detenidamente las actuaciones del mellizo en lo que va del torneo la descabellada idea parecía cada vez menos inverosímil. "No, no puede ser. Si yo le dije al representante claramente que quería a Guillermo, o no...no me digas que...", se empezaba a poner nervioso Delmar. Marcó el número del representante de los hermanos Schelotto pero nunca le respondieron la llamada. Ese número de teléfono ya no existía. La situación se volvió tensa, insoportable. "Hay que denunciarlo a la prensa. Ese hijo de puta tiene que estar en algún lado", dijo el abogado del club. Al salir del Estadio, cuando terminó el partido en que el equipo cayó ante el
Pincha, los micrófonos estaban ahí para darle la peor noticia al pueblo
tripero, la tragedia más grande que le puede ocurrir a un hincha de Gimnasia, claro, después de ser hincha de Gimnasia. "Hay algo importante que nos vemos en la obligación de informar. Los hinchas deben saber la verdad, por más dura que sea", dijo a los periodistas el Jefe de Prensa de la institución, y continuó luego de una breve pausa: "No estamos cien por ciento seguros pero todo indicaría que hubo fraude en la contratación del mellizo. Lamentablemente, al parecer, nos mandaron al fracasado de Gustavo Barros Schelotto en lugar de a nuestro ídolo máximo Guillermo. No puedo seguir, es todo", concluyó y se abrazó desconsolado a un grupo de hinchas que no creía lo que les estaban diciendo. Habrá que estar muy atentos en los próximos partidos del equipo de Ángel Cappa para poder determinar, a ciencia cierta, si estamos en presencia del mágico y picaresco Guillermo Barros Schelotto, o de su hermano no favorecido Gustavo.